Me encuentro en un ferry, camino de Waisai, desde Sorong, estoy en lo que debería de ser la bodega, en un compartimento con un montón de literas verdes, de dos alturas cada una. No hay mucha gente, unas 100 persona más o menos, cuando hay seguramente espacio para unas 300. Delante de mí hay una chica preciosa, de morfología ya muy asiática, y no sabría decir su edad, porque confieso que si ya soy torpe calculando edades, jamás llego a dar con las edades asiáticas, las encuentro a todas jovencísimas. Dejé ya atrás supongo la gran mezcla Papúa-Indonesia, y está claro que conforme más avance en mi viaje estaré cada vez más en Indonesia y menos en Papúa, y ya he podido comprobar que es verdad que son dos países muy distintos, y los dos preciosos, tanto culturalmente como en los rasgos de sus gentes.
Me encuentro cruzando el mar de Seram y ayer estaba en Jayapura y visité la casa de Theys Eluay. Fuimos a visitar su tumba, que es muy fácil de encontrar porque está a la salida del aeropuerto, y que yo encuentro que está puesta ahí a propósito, para que nadie olvide, y sentados sobre la tumba me percaté de que había un grupo de Papúes que creo que siempre están ahí, y que nos recomendaron ir a su casa. Yo les tomé unas fotos, pidiéndoles que levantaran el puño todos, y lo hicieron, e incluso al final se puso un tipo en plan combate con una pala, y a mí me hizo pensar en el germinal de Zola.
A decir verdad, yo esperaba encontrar en la casa del líder independentista, algo así como un museo, una exposición, pero no había nada de eso; había su familia, con unos carteles a favor de la independencia y unas fotos relevantes de la vida de Eluay. Lo veíamos con Koffi Anan en un par, por ejemplo. Era sorprendente ver un personaje tan carismático, una especie de mito entre los Papúes, y ver a su hija, a su mujer, a sus hermanas, que estaban allí y se le parecían mucho y nos hablaban ¿Habría un sustituto a Eluay? ¿La resistencia Papúa acababa en él?
Tuvimos la suerte, por la parte de lo que supone aprender, de que el avión que nos llevaba desde Jayapura a Sorong hacía escala en Timika y pudimos ver por unos segundos, otra de las realidades Papúa: el aeropuerto de Timika es muchísimo más moderno, más limpio y acogedor que los de Jayapura y Sorong, que son respectivamente, la primera y la segunda ciudad de la región. Era impresionante comprobar como para un lugar tan pequeño había un aeropuerto tan grande y tan moderno, y entonces Santi me dijo que el aeropuerto había estado construido por la empresa Freeport. Había una grúa en el exterior que hacía las veces de rotonda, y una ruega gigantesca de ese tipo de grúas que llegan a soportar cargar de siete toneladas, así como unos carteles anunciando que la empresa defiende el ecosistema de animales y de los nativos.
Freeport es una empresa que explota una mina de oro al lado de Timika. Contamina ríos y destruye selva, se lleva todo el oro a Estados Unidos y deja dinero para quién firmó los derechos y poco más. Supone un 2% de la riqueza Indonesia, pero los indonesios tocan muy poco, los Papúes, nada. Resultaba bastante repugnante ver como en el aeropuerto hay carteles explicando que freeport defiende la naturaleza y ayuda a los indígenas, cuando está destruyendo su hábitat. Ha escabado un agujero en la tierra de dimensiones enormes y como cualquier mina de oro, es muy contaminantes, porque debe vertir al agua desechos químicos que la contaminan, materiales que sirven para la extracción y limpieza del oro.
Hubo un atentado no hace tanto, para destruir la máquina que vertía los residuos químicos al río. Y debo decir que la empresa freeport recibe fondos españoles, así como fondos de la mayoría de los más importantes países europeos: somos muy solidarios, internacionalizamos el colonialismo y el capitalismo financiero y nada más!! Hay mucha gente que piensa que la violencia es inútil, y yo lo pienso también generalmente, pero es que venir aquí, extraer el oro de una mina que contamina desastrosamente el hábitat de toda una región donde vive mucha gente, destruir un modo de vida donde antes se vivía de lo que daba la selva, y de hecho, desde el aire este lugar es una fotografía del amazonas, y sin embargo no dar ni un poco de dinero a esta gente, es violencia y no me extraña que los Papúes necesiten devolverla con atentados, porque quién pega segundo, sólo responde a un ataque y para mí, es legítimo.
Ahora me encuentro navegando sobre el mar de Seram, y jamás pensé que haría esto, jamás supe ni siquiera, de la existencia de este mar, y ayer estaba en Jayapura, y caminaba por las calles de Sentani, y descubría que estos Papúes son francamente geniales. Siempre con sus sonrisas, siempre muy curiosos, siempre muy amables y he descubierto que de esta parte de Papúa, la gente es también muy agradable, muy curiosos, quizá demasiado para nuestra cultura. Caminábamos ayer por el malecón de Sorong y todo el mundo nos preguntaba que a dónde íbamos, que de dónde éramos, nos paraban por la calle para decirnos “Hello mister” y yo al principio me sentía un poco intimidado, pero luego me di cuenta de que era normal, me calmé y disfruté del paseo, respondiendo a los agradables y sonrientes lugareños. Sorong es una ciudad alargada, situada en 6 km a lo largo del mar, y algo curioso de lo que me di cuenta es de que es una ciudad sin centro urbano, como podría ser un centro urbano a la europea. No hay un lugar donde esté todo, y todo es disperso: aquí un banco, más allá un centro comercial.
Me encuentro en un barco sobre el mar de Seram, destino Waisai, donde mañana cogeré un barco para ir seguramente, si todo sale bien a la isla de Krí, para bucear por unos de los rincones submarinos más vírgenes del planeta y ayer estaba en Sentani, región de Jayapura, y estaba a 50 kilómetros de pisar oceanía y no podía pasar porque el estado Indonesio limita el contacto entre una parte y la otra de la isla, negando la entrada si el visado no se obtuvo previamente, y sólo dejando esta entrada abierta, cuando la frontera entre Indonesia y Papúa Nueva Guinea es larguísima, en otra clara estrategia de “indoneseización”. Jamás creí que estaría en un lugar así, en un mar llamado Seram, en la bodega de un barco, y jamás pensé que estaría en la casa de Theys Eluay y que escribiría un día un post para colgar en un blog mientras viajaba por indonesia, y creía que tenía que contar algo. Todo esto tiene para mí connotaciones oníricas, esto es un sueño, es un sueño porque como en los sueños, nunca se cree que sea del todo verdad que se vea lo que se ve, que se viva lo que se está viviendo, porque como en los sueños, nada es predecible y muchas cosas son posibles, porque como en los sueños, no existen muchos límites y nos sentimos generalmente plenos, pero ante todo, porque sobretodo, en los sueños despertar es perder y es triste, porque como en los sueños no podría haber nada más trágico en este momento de mi vida, que despertar.
Faites de beaux rêves mes amis ^^
FIDEL DIME DE ALGUNA MANERA SI TELLEGAN MIS COMENTARIOS ¿QUE SE PASAN PRONTO LOS DIAS CUANDO SE ESTA BIEN? PUES SIGUE ASI DISFRUTANDO Y LLENANDOTE DE VIDA A PROVCHA LO QUE PUEDAS PUES LA VIDA PASA MUY DEPRISA Y HAY QUE VIVIR CADA SEGUNDO.
ResponderEliminarHASTA PRONTO UN ABRAZO Y BESOS DE LA FAMILIA