Me encuentro ahora mismo en el aeropuerto de Jakarta, me confundí esta mañana y en vez de venir a las 18:50, me vine como a las 11, porque pensaba que mi vuelo salía a la 13:50 y me he debido pasar en el aeropuerto, todo el santo día, moviéndome de un lugar a otro y muy aburrido.
Jakarta es una ciudad fea, gris, siempre hay una especie de bruma que la recubre, que mezclada con la gran polución del aire, producen una atmósfera bastante pesada para vivir el día a día; me recuerda a Lima en eso, porque también había una bruma así. No he podido, ni tampoco querido visitar demasiado la ciudad. Al llegar, me fui a hacer algo corriente, como por ejemplo, ir a comprar un teléfono, que no he comprado, porque cuestan igual que en Europa, y lo hice por hacer algo, porque en cuanto se ve la cantidad de edificios enormes, grises y sin vida, las ganas de ver la ciudad mueren repentinamente. Hay imágenes curiosas, interesantes o incluso desagradables cuando accedes a la zona de los hoteles, que es la zona turística, con el autobús. Está lleno de casas al borde de los canales, y es curioso que las casas que más cerca están de los canales, son casas muy malas, de madera, y que entre ellas y los canales, está lleno de basura. Lo impresionante es que tras las malas casas de madera hay siempre otras casas bonitas, de cemento, bien construidas. Es muy extraño este agresivo contraste.
Por otra parte, Jakarta cambia por la noche, aunque no la viví demasiado, porque aun arrastro un maldito constipado a causa de la climatización que me llevó de Lombok a Flores. Por la noche Jakarta se transforma y todo el mundo sale a la calle y la calle se llena de paraetas donde se venden zumos de fruta, platos baratos de comida indonesia y la temperatura baja, no se ven los cielos grises y brumosos y no pesan sobre la piel gracias a la menor temperatura, y se vive mejor. También hay mucha fiesta y es muy fácil ligar aquí si se busca, pero sinceramente, no era mi intención.
Estoy algo cansado y acaban de retrasar mi vuelo 45 minutos, así que me estoy cagando un poco en todo, porque voy a llegar como a las 23 al aeropuerto de Singapore y luego tengo que buscar algún lugar donde dormir, sacar dinero. Es demasiado tarde, pero quizá me quedo en el aeropuerto a dormir, o quién sabe, mañana vuelo a Kuala Lumpur y luego a Kota Bharu para ir a bucear 4 días al norte de Malaysia.
Estoy cansado también porque anoche me hizo ilusión levantarme temprano para ver el partido que enfrentaba al Real Madrid contra el Barcelona, de la Supercopa de España. Lo vi con gente del hotel que se habían levantado a las 4 de la mañana para verlo también ¡Increíble la pasión por el fútbol de la península en estos rincón del planeta! Lo curioso y de una parte lo mejor es que todos los del hotel iban con el Real Madrid y fue el Barça quien ganó para mi especial regocijo.
Salgo ahora de Indonesia y echando la vista atrás, creo que es un país que me ha gustado y bastante, pero creo que más que el país, lo que me ha gustado son las experiencias que he vivido en él, aunque han habido unas cuantas cosas que me han estropeado algo el viaje: de una parte, la dinámica de tener que coger aviones cada vez que se quiere cambiar de isla, el dinero que cuesta, la ruptura de ritmo, tener que organizar tus días para cogerlos, eso hace no estar tranquilo, pero también, la cantidad de turismo, que produce que los indonesios estén normalmente más interesados en dinero y sean poco respetuosos. Hay zonas donde esto no ocurre, como en Papúa, donde aunque están interesados por dinero, hay mucha mucha gente auténtica, la gente más auténtica de toda Indonesia para mí, y también en Sulawesi, aunque menos, donde la gente también estaba muy interesada en los extranjeros, simplemente, no tanto por cuestiones de dinero, aunque también. Es un país que me ha gustado, pero es un país donde no volvería, quizá a Papúa, con una tienda de campaña y me haría las diversas poblaciones poco a poco, disfrutando de la gente de allí y viendo esos paisajes tan maravillosos, pero no creo que volviera al resto de Indonesia, porque no me ha resultado tampoco una ciudad tan interesante como otras. Habiendo visto sociedades como la Iraní y la Myanmaresa, a este país le faltan cosas para ser interesante. La gente habla inglés, pero no es muy cultivada, y no he podido tener ni una conversación sobre política, por ejemplo, sólo la tube con extranjeros. Y la situación no sé, no la veo tan interesante, aunque interesante lo es. Creo que me falta un algo, alguna cosa. Creo que la próxima vez me buscaré un país que me parezca más complejo, quizá volver a América Latina, Bolivia, Colombia, quizá otra realidad asiática, como la India o Pakistán.
En unas horas llego a Singapore, no sé si lo escribo bien, pronto os lo cuento.
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