8:30 hora local, 1:30 en València, me encuentro en Bali. Antes de mi salida de Sulawesi, tenía una especie, más que de tristeza, de incertidumbre de dejar Sulawesi. Era consciente de que iba hacía los lugares más turísticos de este país, y me daba bastante miedo tanto europeo adinerado, que viene aquí a meterse en complejos turísticos y a ni siquiera saber que está en otro país, pudiera acabar por arruinar mi viaje. En un principio, tenía decidido venir a Bali y hacer si fuera posible, una especie de ruta alternativa, pero hablando con viajeros y más viajeros, llegué a la conclusión de que la ruta alternativa está tan secundada como la primera, y que no existe tercera ruta, así que he cambiado de idea y me marcho hacia Flores, la isla, poco a poco, y desde Ende, tomaré un avión a Jakarta, cueste lo que cueste. Sigo aun viajando con Maurine.
Ayer estuve otra vez en Makasar para coger el vuelo que me llevaría hacia donde estoy ahora. Ya no volveré en este viaje a esta ciudad y he descubierto que no es para nada interesante. Lo único que se puede visitar, que es el fuerte de Roterdam, que tiene un museo con la historia de la ocupación holandesa, tenía todas sus casas cerradas. Encima, ha comenzado el ramadán y con lo muerto de hambre que estaba, todo estaba cerrado, así que fui de excursión con Maurine a un centro comercial, a comer. Lo único interesante de la jornada ha sido pues, que me he dado cuenta de que los centros comerciales se gastan en Indonesia para demostrar poder adquisitivo. Todo está veinte veces más caro que en la calle, cuando tiene la misma calidad, y viene la gente con chófer a la puerta y salen de sus coches y el chófer sigue y todo tiene un aspecto patético y ridículo, pero necesitaba comer, auqnue luego quisiera salir corriendo de aquí.
Desde que he llegado a Bali, tengo la sensación de estar en Europa. Las carreteras están a un nivel excelente, tenemos todos los comercios habituales europeos, que si el pizza hut, que si mc donald's, ya casi no veo indonesios, excepto los que conducen los taxis y nos sirven los desayunos, y unos pocos que visten como en Europa, y hacen las mismas cosas. Me pregunto cuán diferente sería Bali cuando Margaret Mead a principios de siglo cuando venía a estudiar la cultura hindú de la isla. Esto ya no tiene nada que ver. No creo que este lugar vaya a enriquecer mi viaje, así que lo mejor que puedo hacer es marcharme, y es lo que voy a hacer. Pongo destino hacía la próxima isla, hacia Lombok, os pido disculpas por un post tan corto, pero es que no hay nada interesante como comprenderéis, que contar, esto es Mallorca, y os cuento algo nuevo pronto.
Buenos días desde Benidorm.
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