Me encuentro ahora mismo en Maumere, ciudad al este de Flores que será mi último destino en esta particular y otra vez distinta isla del bastísimo archipiélago indonesio. Me encuentro ahora mismo en el aeropuerto, son las 6:36 y se supone que mi vuelo sale a eso de las 7:40. Maumere es seguramente una ciudad sin interés turístico. Es fea, polvorienta, miserable, pero de un gran interés sociológico: está mucho más sucia que Wamena o que Sentani, en Papúa, cuando está en una isla que es mucho más rica que la otra.
Sé que llevo unos días sin escribir, y no es porque no tenga nada que decir, es sencillamente, que no he tenido quizá mucho el tiempo, o la fuerza. El problema es que normalmente escribía en las noches mis pots, pero es que en Bajawa hace mucho frío de noche y sólo quieres estar en la cama, y en Moni, mi último destino, no hacía tanto frío, pero el suficiente como para que estar al lado de la cama con un ordenador explicando el día, no sea lo más atrayente que se pueda hacer.
No os he contado, por ejemplo, que tuve un accidente de moto con Maurine en Bajawa, no sabía que en una moto de marchas, cuando se va cuesta abajo hay que frenar con el freno de atrás, entonces, alquilamos una moto no muy buena, y además en un momento de mucha bajada, cargué el freno de delante y al final no podía frenar y me tuve que retirar a un lado de la carretera para poder hacerlo. Fue un simple accidente a 10 km por hora y no tengo nada grave, sólo un pequeño moratón en la pierna, que ni siquiera se ve. Lo peor fue el susto, y que habíamos averiado un poco la moto, y eso, porque realmente no estaba nada bien. La buena parte en el problema es que unos chavales, más jóvenes que yo en seguida nos atendieron, aunque caer no nos vio nadie, y nos dijeron en seguida que había que ir a su casa a arreglar dos pequeñas cosas que se habían torcido. Fuimos y las arreglamos, y más tarde el problema fue que debimos arreglarnos con el propietario, al que yo tenía ganas de decirle que se comprara una moto nueva y que con otra no me hubiera pasado, pero el tipo parecía muy gentil y se arregló rápido, por muy poco dinero: menos de 6 euros cada uno!! Quisimos invitar a los chicos que nos habían ayudado a comer, pero no vinieron al final, supongo que porque en la noche en Bajawa hace en realidad muchísimo frío como para andar conduciendo motos, aunque también quizá porque uno intentaba llevarse a Maurine a “dar una vuelta en moto” y Maurine les dijo de cenar todos juntos.
Al día siguiente, como Flores es una isla con muchos volcanes y hay muchas fuentes de agua caliente, fuimos a un lugar donde nos podíamos bañar en agua que estaba muy muy caliente, creo que unos cuarenta grados ¡Fue mi primer baño de agua caliente en todo el viaje! Aunque no sería el último, porque en Moni, nuestro siguiente destino, también había aguas de este tipo, aunque menos salvajes, y no tan limpias. Si en las primeras nos bañábamos prácticamente en un río, en las segundas habían una especie de dos piscinas, donde se bañaba muchísima gente. La primera estaba por encima de la segunda y es donde se bañaban los hombres. En la segunda, las mujeres. La primera no estaba increíblemente limpia, digamos, pero es que además el agua de la primera, caía a la segunda, así que os podéis imaginar que la de las mujeres estaba todavía menos limpia. Yo me metí, disimulé un poco, y al salir me fui al chorro y me bañé directamente allí, con jabón y todo.
En el viaje de camino a Moni, oh, gracia del destino, nos encontramos en el mismo autobús, con uno de los que nos reparó la moto, que iba a estudiar a Maumere y nos contó, que el otro se había ido a Ende, a estudiar también. Yo me alegré en verdad de poder pagarle una comida (a un euro) que finalmente pude pagarle.
En Moni, la principal atracción era el Kalimutu, un volcán inactivo que tiene además unos extraños lagos en su cráter, que pueden tener además tres colores distintos y que es todo un dilema, según decía la gente del lugar, saber porqué cambian de color. Subimos el Kalimutu, como no lo hace nadie, andando, porque todo el mundo se levanta más temprano o más tarde, toma un ojek (moto-taxi) o un bemo (pequeña furgoneta con pasajeros), llega al parking del Kalimutu, y en un paseo de veinte minutos se rinde a la montaña. El día en que fuimos era además un día en el que se hacía una celebración en la cima y habían bailes tradicionales y gente vestida para la ocasión. En el camino a la cima, pudimos disfrutar de paisajes muy bonitos, lo malo es que ya llegando a la cima, las nubes cubrían toda la visión, y lo único sensacional era sentirse en un jungla, donde veíamos monos y todo y se respiraba un olor húmedo, muy agradable.
En el camino a la cima, también nos sucedió otro de esos pasajes habituales ya en Flores, y es que las mujeres viajeras lo tienen que pasar realmente mal por aquí. Lo cierto es que a los hombres también se nos acosa bastante, pero se nos deja elegir y podemos decir no, pero para las mujeres es una falta de respeto total, que me quitaba incluso las ganas de estar con sus mujeres. Resulta que llegando a la cima, la gente nos pedía fotos, y normalmente pues es normal pensar que una foto no lleva a nada más, y si a mí una chica me dijo que eligiera entre cuatro, una, la que más me gustara, y le dije que no podía, porque todas eran demasiado guapas, y me fui, a Maurine, unos tipos, tras una foto intentaron besarla en los labios, y eso era muy desagradable. Además, por la noche, nos sucedió que un tipo con el que Maurine se había mostrado simplemente simpática, estando en un restaurante comiendo, entró con un amigo y se pusieron delante nuestra. A mí se me activó el sexto sentido que me lleva a que nunca me pase nada, me levanté y le dije a Maurine de irnos. Al salir, mientras yo no miraba, el tipo cogió la mano de Maurine e hizo un gesto dentro que quería decir claramente si quería follar. Al irnos a nuestro hotel, media hora después vino una chica diciendo que tenía miedo de que dos tipos vinieran a buscarla al hotel en la noche, una mallorquina, y yo confirmé tristemente que mi sexto sentido funciona bastante. Este es el peor aspecto de esta isla, sobretodo para las mujeres: la gran falta de respeto para ellas y verlas como carne, pero de manera muy desagradable, porque yo no tengo nada contra el sexo, al revés, mucho a favor, me puedo morir en el siguiente avió que coja, así que hay que vivir el cuerpo, pero las maneras aquí, no son maneras. Me acuerdo también, que en el camino en que veníamos de Bajawa a Moni, uno de los conductores, sin motivo ninguno, le dijo directamente a Maurine que uno de los letreros de su autobús, en donde había entre otros, pegatinas de la playboy, significaba una noche, en clara connotación sexual, para que se fuera con él y más tarde, cuando me fui al baño, aprovecharon para rodearla y sin tocarla ni nada, pero mantener conversaciones estúpidas, todas referidas a ligarla pero de un modo poco honesto. Yo no tengo nada con esta chica, pero a veces me daban ganas de matar a hostias a estos grandes maleducados.
También nos sirvió para preguntarnos cosas, como por ejemplo, cómo será ligar aquí o si conseguirán ligar con esos métodos. Yo creo que si lo hacen es porque consiguen cosas, pero creo que debe de existir también un mito hacia la occidental, como mujer fácil, quien sabe por qué, ¿un imaginario común en donde se cuenta eso? ¿que a alguien le salió y todo el mundo lo cree posible? ¿el cine porno, que tanto mal hace? A saber, pero es desesperante, tanto para ellas, que lo sufren, como para nosotros, que las vemos sufrir. La mallorquina estaba asqueada con tanta proposición. De todas formas, esta parte no quita las buenas vivencias, los grandes momentos vividos aquí, con también muy buena gente, tan sólo, nubla un poco ese recuerdo.
Voy a salir ahora de Flores, llego en unas cuatro horas y media a Jakarta, y Maurine se ha ido, se fue ayer dirección a Dempassar en Bali, con un avión desde Ende y se va esta noche con un avión a Suiza. No os lo había contado antes, pero Maurine es una estrella de la televisión Suiza, y en este viaje, alguna gente la ha reconozido, y si buscáis Maurine Boutin Mercier en google, la encontraréis, es rubia. La verda es que tras viajar casi veinte días con ella y conocerla y conocerla, que se vaya es muy triste, he llegado a quererla muchísimo, y me encantaría volver a verla. Maurine es una persona muy especial, muy inteligente, muy simpática, con mucho humor, una de esas personas que no querrías que se fueran jamás de tu entorno, pero la vida sigue y el mundo es así. Espero, como a Santi, poder volver a verla muy pronto y seguir manteniendo este buen espíritu que creamos en este viaje.
Hasta ahora Jakarta, hasta menos que nada, Maurine, hasta muy pronto para los que tras más de un mes, seguís leyendo mis posts, en especial a mi familia y sobretodo a mi hermana, que se llama Azahar y que claro es una de las flores más bonitas de esta isla que es Flores :)
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